“Espera a los 40 días.” Es el consejo más común en el postparto. Y aunque tiene su sentido para algunas cosas, no significa que haya que quedarse inmóvil y esperar. Hay un trabajo que puede — y debe — empezarse mucho antes.
La rehabilitación del suelo pélvico postparto no es un bloque monolítico que empieza en una fecha determinada. Tiene fases, y la mayoría de ellas pueden iniciarse antes de lo que muchas mujeres creen.
Desde las primeras horas a la semana 6
Todo va a depender del tipo de parto que sea: no es lo mismo con instrumentación, episiotomía, desgarro, cantidad de puntos o ningún punto, cesárea… Lo que sí es cierto es que, las primeras horas y días después del parto, el cuerpo está en recuperación activa. No es momento de ejercicio, pero sí de pequeñas acciones:
Toma de conciencia. Simplemente intentar identificar el suelo pélvico. No contraer con fuerza — solo notar que está ahí, que se puede percibir. Después de un parto vaginal, esta conexión puede estar temporalmente interrumpida. Se pueden hacer varias veces al día de forma breve y suave; si no lo notas, no te agobies, poco a poco irá despertando la zona. No fuerces la contracción: muchas veces, menos es más. Si hay dolor, no hagas estas contracciones. También puedes ir activando suavemente tu abdomen para localizar el transverso y despertar la sinergia de ambas zonas. Si no hay dolor ni en el suelo pélvico ni en el abdomen, se pueden hacer contracciones conjuntas suaves. Estas activaciones pueden ayudar a mejorar la circulación local, reducir el edema y acelerar la cicatrización.
Respiración. Es completamente segura desde el primer día: se pueden realizar respiraciones torácicas, diafragmáticas y ambas combinadas de una forma suave; esto ayuda a movilizar la parrilla costal y las vísceras, regula el sistema nervioso y ayuda a activar el sistema de presiones de una forma no agresiva.
Postura. Cómo te sientas, cómo te levantas, cómo colocas la espalda al dar el pecho… el soporte postural adecuado desde el principio hace diferencia.
Caminar. Regla del 5-5-5: esto quiere decir que los primeros 5 días caminarás «alrededor de la cama» (para no aumentar en exceso el peso en la zona abdomino-pélvica), los 5 días siguientes alrededor de tu manzana y los 5 días siguientes irás aumentando la distancia. Es orientativo: dependerá de cómo te encuentres, de la energía que tengas y de tu tipo de parto.
No es momento de esfuerzos ni de ejercicio intenso. El objetivo es mantener la circulación y establecer las bases del trabajo posterior.
Si hay episiotomía o desgarro, se puede iniciar el masaje de la cicatriz externa, que estará ya cerrada a las 4-6 semanas.
¿Acabas de tener un parto y quieres saber qué puedes hacer para empezar bien la recuperación? Te orientamos desde el primer momento.
Reserva tu primera consulta — 45 €A partir de las 6-8 semanas: valoración del suelo pélvico
A partir de las 6-8 semanas, con el tejido ya cicatrizado, puede hacerse la valoración completa del suelo pélvico:
- Valoración del tono, la fuerza y la coordinación muscular
- Evaluación de la cicatriz perineal (si la hay) desde el interior
- Detección de posibles lesiones del elevador del ano
- Detección de prolapso si hay síntomas
- Evaluación de la cicatriz de cesárea (si es el caso)
- Valorar la postura, la respiración y el estado del abdomen: si hay diástasis o no, y si el transverso se activa correctamente y en sinergia con el suelo pélvico
Ese mapa inicial es lo que permite diseñar el programa de rehabilitación específico. Sin él, se trabaja a ciegas.
Nunca es demasiado tarde
Una de las preguntas más frecuentes es: “Han pasado 2 años desde mi parto, ¿ya no sirve de nada?” La respuesta es no: nunca es demasiado tarde para rehabilitar el suelo pélvico.
El tejido muscular responde al entrenamiento en cualquier edad y en cualquier momento. Los resultados pueden ser algo más lentos que si se empieza en el postparto inmediato, pero el proceso funciona.
Muchas mujeres que han tenido hijos hace 10, 20 o 30 años se benefician de una rehabilitación pélvica bien planificada.
La pregunta correcta no es “¿puedo empezar ya?” sino “¿qué tiene sentido hacer en este momento exacto de mi proceso?” Eso depende de cuánto tiempo ha pasado, del tipo de parto, de los síntomas que hay y de los objetivos. Y eso es exactamente lo que evaluamos juntas en la primera consulta.