“Me duele la pelvis, sobre todo al andar, al darme la vuelta en la cama o al subir escaleras. Me han dicho que es normal y que hay que aguantar.” Esto lo escucho muchísimo. El dolor de pelvis en el embarazo es frecuente, sí, pero “aguantar” no es el único plan: tiene abordaje.
Lo que describen muchas embarazadas tiene nombre: dolor de cintura pélvica (antes se hablaba de disfunción de la sínfisis púbica). Cuando molesta sobre todo delante, en el hueso del pubis, mucha gente lo busca como pubalgia o dolor de pubis; cuando duele detrás, suele venir de las articulaciones sacroilíacas. En todos los casos es un dolor que aparece o empeora con ciertos movimientos.
Por qué aparece
Durante el embarazo se combinan varios factores:
- Cambios hormonales que aumentan la laxitud de los ligamentos de la pelvis (preparación para el parto).
- El peso creciente y el cambio del centro de gravedad, que modifican cómo se reparten las cargas.
- Patrones de movimiento y postura que sobrecargan unas estructuras más que otras.
No es que “te hayas roto” nada: es una zona sometida a mucha demanda que pide ayuda.
Qué suele desencadenar el dolor
- Caminar mucho rato o subir escaleras.
- Darse la vuelta en la cama.
- Estar de pie mucho tiempo o cargar peso de forma asimétrica.
- Movimientos que separan las piernas (entrar y salir del coche, vestirse de pie).
Qué puedes hacer
El dolor de cintura pélvica en el embarazo se puede trabajar; no hay que limitarse a esperar a parir (NICE, 2021). Cosas que ayudan:
- Modificar gestos del día a día: juntar las rodillas al girarte en la cama o al salir del coche, repartir el peso de forma simétrica, evitar estar de pie en exceso.
- Trabajo de fisioterapia: ejercicios de estabilidad, movilidad y control de la pelvis adaptados a ti; a veces, recomendaciones de apoyo (como un cinturón pélvico) según el caso.
- Adaptar el ejercicio: mantenerte activa dentro de lo que tolere tu dolor, sin movimientos que lo disparen.
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Si el dolor te limita el día a día, interfiere con el sueño o va a más, no lo normalices: consúltalo. Una valoración permite darte ejercicios y pautas concretas para tu caso. Y consulta siempre con tu matrona o ginecólogo ante cualquier señal de alarma.
Si quieres una orientación personalizada sobre tu dolor y qué hacer, eso es lo que vemos en una consulta de orientación: una videollamada para valorar tu situación y darte un plan, sin desplazarte.
“Es normal del embarazo” no debería significar “no hay nada que hacer”. El dolor de pelvis tiene explicación y tiene herramientas. No tienes que pasar los próximos meses simplemente aguantando.