Muchas mujeres se sienten sorprendidas cuando, meses después de una histerectomía, aparece una incontinencia que antes no tenían o se agravan síntomas que ya existían. Nadie les había explicado la conexión. Y sin embargo, existe y está bien documentada.
La relación entre la histerectomía y el suelo pélvico no es nueva información clínica — está en la literatura desde hace décadas (revisión sistemática de Brown et al., The Lancet, 2000). Pero sigue sin ser parte habitual de la información que se da a las mujeres antes y después de la intervención.
Incontinencia urinaria después de la histerectomía
Puede aparecer una incontinencia urinaria nueva tras una histerectomía, o agravarse si ya existía previamente. Las razones son varias:
Daño a los nervios que controlan la vejiga. La cirugía pélvica puede afectar a las ramas del nervio pudendo y del nervio hipogástrico que inervan la vejiga y la uretra. Dependiendo del tipo de histerectomía y de la técnica quirúrgica, ese riesgo varía.
Cambio en el soporte uretral. El útero y sus ligamentos contribuían indirectamente al soporte de la uretra. Sin ese soporte, el ángulo uretrovesical puede cambiar y la uretra puede perder parte de su capacidad de cierre.
Fistulas vesicovaginales. En una complicación rara pero grave, puede haber una comunicación entre la vejiga y la vagina que cause pérdidas continuas. Requiere intervención quirúrgica.
La mayoría de incontinencias postoperatorias responden bien a la rehabilitación pélvica iniciada a tiempo. Las que no responden pueden necesitar tratamiento quirúrgico.
Prolapso de la cúpula vaginal
El prolapso de la cúpula vaginal es una de las secuelas más conocidas de la histerectomía. Sin el útero, el fondo de la vagina necesita apoyarse en las estructuras adyacentes. Si esas estructuras no son suficientes, la cúpula puede descender.
Los síntomas son similares a los de otros tipos de prolapso: sensación de bulto o presión, molestias al estar de pie o hacer esfuerzos.
El tratamiento conservador con fisioterapia de suelo pélvico es efectivo en prolapsos de cúpula leves y moderados. Los casos severos pueden necesitar cirugía de reparación.
¿Tienes secuelas en el suelo pélvico después de tu histerectomía? Una evaluación específica puede orientarte sobre qué es tratable y cómo.
Reserva tu primera consulta — 45 €Cambios en la sexualidad
La histerectomía puede afectar a la sexualidad de diferentes formas:
Acortamiento de la vagina. La histerectomía total acorta la longitud vaginal. Esto puede afectar a la penetración profunda, especialmente si hay tensión en la cúpula vaginal.
Cambios en la sensibilidad. Algunas mujeres refieren reducción de la sensibilidad durante las relaciones. Puede estar relacionado con daño nervioso, cambios cicatriciales o pérdida del cérvix (en histerectomía total).
Beneficios posibles. En mujeres que se operaban por miomas, endometriosis o sangrados abundantes, la histerectomía puede mejorar la sexualidad al eliminar el dolor o la limitación que causaban estas condiciones.
Si la histerectomía incluyó la extirpación de ovarios (ooforectomía bilateral), la menopausia aparece de forma inmediata y brusca, con todos sus efectos sobre la mucosa vaginal (ver menopausia y sexualidad).
Cambios en el core y la postura
La pelvis es el centro del sistema de soporte corporal. Una cirugía pélvica mayor puede alterar los patrones de activación muscular del core, la postura y la biomecánica de la cadera y la columna.
Es frecuente que mujeres que no tenían dolor lumbar antes de la histerectomía lo desarrollen después. La fisioterapia de suelo pélvico puede abordar también este componente.
No todas las mujeres desarrollan secuelas después de una histerectomía. Pero las que las desarrollan merecen saber que existen opciones de tratamiento — y que llegar pronto a rehabilitación marca una diferencia real en los resultados.