Dispareunia: dolor en las relaciones sexuales y su tratamiento

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Muchas mujeres llevan años con dolor en las relaciones sexuales sin contarlo a nadie. Cuando por fin lo comentan — al médico, a la ginecóloga, a alguien de confianza — demasiado a menudo reciben una respuesta insuficiente: “es por el estrés”, “relájate más”, “usa más lubricante”. Si estás aquí, probablemente ya probaste eso.

La dispareunia — dolor durante las relaciones sexuales — afecta a entre el 10 y el 20% de las mujeres en algún momento de su vida (American Family Physician, 2021). No es rara. No es psicológica por defecto. Tiene causas físicas reales que se pueden evaluar y tratar.

Tipos de dispareunia

No todo el dolor en las relaciones es igual, y el tipo da pistas sobre el origen:

Dolor superficial (en la entrada de la vagina). Ocurre en la penetración inicial o al contacto externo. Puede indicar vaginismo (contracción involuntaria del suelo pélvico), vulvodinia, atrofia vulvovaginal (por menopausia o lactancia), infecciones recurrentes o alteraciones de la mucosa.

Dolor profundo (durante la penetración completa). Se siente más adentro, durante los movimientos. Puede estar relacionado con endometriosis, adherencias postquirúrgicas, prolapso, problemas en la cúpula vaginal (tras histerectomía) o tensión del suelo pélvico profundo.

Dolor exclusivamente en ciertas posiciones. Sugiere que hay una dirección de movimiento o una presión específica que activa el dolor — útil para identificar el origen.

Las causas más frecuentes

Hipertonía del suelo pélvico

Es la causa más común de dispareunia y la menos diagnosticada. Cuando el suelo pélvico está en un estado de tensión crónica, la penetración genera una presión sobre músculos que no pueden ceder. El resultado es dolor, a veces quemante, a veces como una presión, a veces como una sensación de que “algo bloquea”.

La hipertonía puede ser primaria (siempre ha existido esa tensión) o secundaria (aparece tras un evento: parto, infección, trauma, estrés mantenido).

Vaginismo

El vaginismo es la contracción involuntaria de los músculos perineales ante la anticipación o el intento de penetración (colocación de un tampón, revisión ginecológica), que cursa con dolor o imposibilidad de penetración. Hay varios tipos: primario, secundario y situacional. Es una respuesta del sistema nervioso que puede trabajarse con técnicas específicas, a través de un enfoque multidisciplinar.

Atrofia vulvovaginal

La caída de estrógenos — en la menopausia, durante la lactancia, con ciertos anticonceptivos — reduce la lubricación natural y la elasticidad de la mucosa vaginal. El resultado es un tejido más sensible y menos tolerante a la fricción.

Cicatrices postparto o quirúrgicas

Cicatrices de episiotomía, desgarros o cesárea mal integradas pueden crear adherencias que limitan el movimiento de los tejidos y generan dolor. El tratamiento de la cicatriz forma parte del proceso.

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Cómo se trata

El tratamiento depende del origen, pero suele incluir:

Tecnología y técnicas específicas. Uso de radiofrecuencia, neuromodulación, sistema superinductivo (SIS), biofeedback y osteopatía.

Trabajo sobre la hipertonía. Técnicas de liberación miofascial, puntos gatillo, liberación del tejido. El objetivo es que el suelo pélvico pueda relajarse de forma voluntaria e involuntaria.

Tratamiento de cicatrices. Movilización de la cicatriz para reducir adherencias y mejorar la movilidad tisular.

Terapia con dilatadores. En casos de vaginismo o atrofia severa, el uso progresivo de dilatadores vaginales ayuda a familiarizar los tejidos y el sistema nervioso con la penetración.

Tratamiento neurológico. Desensibilización progresiva del tejido vulvar, especialmente en vulvodinia o vestibulodinia.

Coordinación con ginecología. Si hay atrofia, puede complementarse con tratamiento hormonal tópico u otras opciones.

El proceso lleva tiempo — semanas o meses según la causa y la evolución. Pero en la mayoría de los casos hay mejora significativa.


El primer paso es siempre el más difícil: hablar de ello. Una vez que hay una evaluación clara y un plan, la mayoría de mujeres con dispareunia mejoran sustancialmente. No tienes que seguir aguantando.

Adelaida Gamboa Elena

Adelaida Gamboa Elena

Fisioterapeuta-osteópata · Nº col. 5830 · +10 años en suelo pélvico

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