Qué es la diástasis abdominal y cómo saber si la tienes

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Muchas mujeres se enteran de que tienen diástasis cuando, meses después del parto, hacen el gesto de incorporarse de la cama y notan que algo “sobresale” en la línea central del abdomen. Otras lo descubren en consulta. Y casi todas reciben el mismo consejo: “haz abdominales para fortalecerte”. Ese consejo es incorrecto.

La diástasis abdominal es la separación de los dos vientres del músculo recto del abdomen, los músculos en forma de columna que recorren verticalmente la parte delantera del abdomen. Entre ellos hay una franja de tejido conjuntivo llamada línea alba. Cuando esa línea se estira o se adelgaza en exceso, los rectos se separan y la pared abdominal pierde su capacidad de generar tensión adecuada.

Por qué ocurre

Durante el embarazo, el útero en crecimiento empuja hacia adelante y hacia los lados. Las hormonas del embarazo — especialmente la relaxina — ablandan los tejidos conjuntivos para permitir que el cuerpo se adapte. El resultado es que la línea alba se estira y los rectos se separan.

Esto no es una patología del embarazo: es un proceso fisiológico. Prácticamente el 100% de las mujeres tiene algún grado de separación al final del tercer trimestre (Mota et al., 2015). El problema aparece cuando esa separación no se recupera adecuadamente después del parto.

La diástasis no es exclusiva del embarazo. También puede ocurrir en:

  • Personas que hacen ejercicio abdominal de alta presión sin técnica adecuada
  • Personas con sobrepeso significativo y presión abdominal crónica elevada
  • En menor medida, puede ser congénita o relacionada con el tejido conjuntivo

Cómo identificarla

El test de autopalpación puede dar una primera orientación:

  1. Túmbate boca arriba con las rodillas flexionadas
  2. Coloca los dedos en la línea central del abdomen, a la altura del ombligo
  3. Eleva ligeramente la cabeza y los hombros del suelo (sin levantar el tronco entero)
  4. Nota si los dedos se “hunden” en un espacio entre los músculos y cuántos dedos entran

Una separación de 1-2 dedos en reposo es habitual. Cuando supera los 2 dedos, o cuando la profundidad del hundimiento es grande (lo que indica poca tensión en la línea alba), puede considerarse diástasis relevante.

Sin embargo, este test tiene limitaciones: no evalúa la tensión de la línea alba, que es tan importante como el ancho de la separación. Una diástasis de 2,5 cm con buena tensión puede funcionar mejor que una de 2 cm sin tensión. El diagnóstico preciso requiere evaluación profesional, idealmente con ecografía.

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Por qué los abdominales clásicos no funcionan

Aquí está el error más frecuente y el que más daño hace. Los ejercicios abdominales clásicos — crunch, sit-up, elevaciones de piernas en decúbito — generan una alta presión intraabdominal que actúa directamente sobre la línea alba ya debilitada.

Lo que ocurre al hacer un crunch con diástasis:

  • La presión empuja hacia adelante sobre la línea alba
  • La pared abdominal se “abomba” en lugar de activarse correctamente
  • Los rectos se alejan en lugar de acercarse
  • Se perpetúa la separación en lugar de resolverse

El trabajo abdominal correcto en presencia de diástasis parte de ejercicios de activación del core profundo — transverso del abdomen, diafragma, suelo pélvico — y progresa de forma muy gradual hacia ejercicios más exigentes solo cuando la pared abdominal puede mantener la tensión adecuada.

Cuándo y cómo tratar

No toda diástasis necesita tratamiento activo. Una separación pequeña y con buena tensión en la línea alba, sin síntomas funcionales, puede ser perfectamente compatible con una vida normal.

Se recomienda rehabilitación pélvica y trabajo abdominal especializado cuando:

  • Hay síntomas funcionales: dolor lumbar, sensación de inestabilidad del core, dificultad para cargar peso o para hacer actividades cotidianas
  • La separación es mayor de 2-3 cm con poca tensión en la línea alba
  • Hay pérdidas de orina o síntomas de prolapso asociados
  • La mujer quiere volver a hacer deporte de mayor exigencia

La cirugía (abdominoplastia con reparación de la línea alba) se reserva para casos severos que no responden al tratamiento conservador. Es la excepción, no la norma.


La diástasis no se resuelve “haciendo fuerza”. Se resuelve aprendiendo a activar el cuerpo de otra manera, desde dentro hacia fuera. Es un proceso que requiere paciencia, pero los resultados son sólidos cuando se hace bien.

Adelaida Gamboa Elena

Adelaida Gamboa Elena

Fisioterapeuta-osteópata · Nº col. 5830 · +10 años en suelo pélvico

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