Tipos de incontinencia urinaria: no todas son iguales

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Si en algún momento has mojado la ropa interior al toser, reírte o llegar corriendo al baño, probablemente ya sabes de qué hablo. Lo que quizás no sabes es que “perder el pis” no es una sola cosa, y que el tratamiento depende completamente de por qué ocurre.

La incontinencia urinaria afecta a más de 6 millones de personas en España (Observatorio Nacional de la Incontinencia). La mayoría nunca lo comenta con su médico. Muchas creen que es inevitable. Y casi todas hacen los mismos ejercicios sin saber si son los que necesitan.

Empecemos por el principio.

La incontinencia de esfuerzo

La incontinencia de esfuerzo es la más frecuente en mujeres jóvenes y de mediana edad. Ocurre cuando la presión dentro del abdomen supera la capacidad del esfínter uretral para mantenerse cerrado.

¿Cuándo pasa? Al toser, estornudar, reír, saltar, correr, levantar peso o hacer cualquier esfuerzo brusco. No hay sensación de urgencia previa: simplemente se escapa el pis en el momento del esfuerzo.

Las causas más habituales son:

  • Debilidad del suelo pélvico tras el parto vaginal (especialmente con episiotomía o desgarros)
  • Cambios hormonales en la menopausia que reducen el tono de los tejidos
  • Aumento de la presión abdominal crónico (tos persistente, sobrepeso, estreñimiento)
  • Hipotonicidad del esfínter uretral

Lo importante: en la mayoría de casos de incontinencia de esfuerzo leve o moderada, la fisioterapia de suelo pélvico tiene resultados excelentes. No hace falta operarse.

La incontinencia de urgencia

La incontinencia de urgencia tiene un mecanismo completamente diferente. Aquí el problema no es la presión, sino la vejiga: se contrae de forma involuntaria antes de que llegues al baño.

La sensación es inconfundible: una urgencia súbita e imperiosa de orinar que aparece de repente y que es difícil de controlar. A veces se escapa el pis antes de llegar al baño; otras veces la urgencia está ahí pero no hay pérdida.

Esto se llama vejiga hiperactiva, y puede ir o no acompañada de pérdidas.

Las causas son más variadas e incluyen:

  • Irritación vesical (por infecciones recurrentes, cafeína, alcohol, ciertos fármacos)
  • Factores neurológicos
  • Cambios hormonales en la menopausia
  • Hábitos miccionales alterados (ir al baño “por si acaso” con demasiada frecuencia)

El tratamiento de la incontinencia de urgencia combina reeducación vesical, modificaciones en la dieta e hidratación, y técnicas específicas de fisioterapia de suelo pélvico. A veces también medicación.

La incontinencia mixta

La incontinencia mixta es exactamente lo que suena: una combinación de los dos tipos anteriores. Pérdidas con el esfuerzo Y urgencias.

Es más frecuente de lo que parece, especialmente en mujeres mayores de 50 años. El tratamiento requiere abordar ambas componentes, y el orden importa: suele trabajarse primero la de urgencia porque mejora rápidamente y da más calidad de vida desde el inicio.

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¿Cómo sé cuál tengo yo?

La pregunta clave es: ¿cuándo pierdes el pis?

  • Solo con esfuerzo (tos, risa, salto, esfuerzo) → probablemente de esfuerzo
  • Con urgencia súbita, antes de llegar al baño → probablemente de urgencia
  • Ambas situaciones → probablemente mixta

Pero el diagnóstico no es solo esto. En una valoración completa se evalúa también:

  • El tono y la fuerza del suelo pélvico
  • Los hábitos de micción (frecuencia, cantidad, horarios)
  • Si hay otros síntomas asociados (urgencias sin pérdida, nicturia, sensación de vaciado incompleto)
  • El historial obstétrico y hormonal

Esto determina qué tipo de tratamiento tiene más sentido en tu caso.

Qué puedo hacer

La buena noticia es que la incontinencia urinaria tiene tratamiento en la gran mayoría de casos, y en muchos no hace falta cirugía.

El punto de partida es siempre una valoración individualizada. No tiene sentido ponerse a hacer Kegel sin saber si tu suelo pélvico está débil (hipotonía) o tenso (hipertonía) — porque en el segundo caso, los Kegel pueden empeorar la situación.

Lo que sí funciona, cuando está bien indicado:

  • Fisioterapia de suelo pélvico: fortalecimiento, coordinación, reeducación del esfínter, trabajo postural
  • Reeducación vesical: técnicas para aumentar la capacidad funcional de la vejiga
  • Cambios en hábitos: hidratación, alimentación, gestión de la presión abdominal
  • Electroestimulación o biofeedback: en casos específicos, como complemento

El primer paso es saber exactamente con qué estamos trabajando.


He visto en consulta a cientos de mujeres que llevan años conviviendo con pérdidas de orina porque alguien les dijo que “es normal después de tener hijos” o “con la edad es lo que hay”. No es normal y tiene solución. La incontinencia no forma parte del precio de ser mujer.

Adelaida Gamboa Elena

Adelaida Gamboa Elena

Fisioterapeuta-osteópata · Nº col. 5830 · +10 años en suelo pélvico

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