Preparar el periné para el parto es una de las intervenciones con más evidencia científica dentro de la fisioterapia de suelo pélvico obstétrica (revisión Cochrane, Beckmann y Stock). Y, sin embargo, pocas mujeres lo practican por pudor, pereza, miedo o porque nadie les ha explicado cómo hacerlo, y no porque sea difícil realizarlo.
La preparación perineal no garantiza un parto sin desgarros — el parto tiene muchas variables que no se pueden controlar. Pero sí puede mejorar la elasticidad de los tejidos, reducir el miedo y el dolor durante el expulsivo y facilitar una recuperación más rápida en el postparto.
Qué ocurre en el expulsivo
Durante el expulsivo, el periné tiene que estirarse para dejar pasar la cabeza del bebé. La cabeza puede medir entre 9 y 10 centímetros de diámetro. El tejido perineal tiene que estirarse entre 3 y 4 veces su longitud normal en cuestión de minutos.
Si ese tejido es elástico y la mujer sabe cómo relajarlo, el estiramiento ocurre de forma más gradual y controlada. Si el tejido está tenso o la mujer empuja en contra de sus sensaciones, el desgarro es más probable.
El masaje perineal
Los estudios muestran que, practicado a partir de la semana 32-34 de forma regular, reduce el riesgo de traumatismo perineal que requiere sutura y de episiotomía, sobre todo en mujeres primíparas.
Cómo se hace
- Cuándo empezar: semana 32-34 del embarazo
- Frecuencia: 3-4 veces por semana, 5-10 minutos por sesión
- Posición: tumbada, semirrecostada o con un pie elevado
Técnica:
- Con las manos limpias y un aceite vegetal (aceite de almendras dulces, aceite de rosa mosqueta, aceite de coco o aceite de oliva), introduce los pulgares o índices en la vagina aproximadamente 3-4 centímetros
- Presiona suavemente hacia abajo (en dirección al recto) y hacia los lados
- Mantén la presión durante 1-2 minutos hasta que notes un estiramiento suave — no dolor intenso, sino la sensación de estiramiento
- Realiza movimientos suaves en forma de “U” o “D” a lo largo del periné
La sensación de estiramiento es normal y parte del objetivo. El dolor agudo no lo es — si ocurre, reduce la presión.
También puede hacerlo la pareja, lo que tiene la ventaja adicional de practicar la comunicación y la gestión del tiempo del expulsivo.
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El masaje perineal es importante, pero es solo una parte de la preparación:
Aprender a relajar el suelo pélvico
Tan importante como saber contraer es saber relajar. Durante el expulsivo, el trabajo del suelo pélvico es relajarse para dejar pasar al bebé. Muchas mujeres tienen dificultad para relajar porque asocian el esfuerzo del parto con tensión y contracción.
Técnicas útiles:
- Respiración dirigida hacia el periné (visualizar cómo se abre con la exhalación)
- Ejercicios de apertura en posición de cuclillas o postura del ángulo fijo del yoga
- Técnicas de body scan y relajación progresiva
Aprender a pujar eficientemente
El pujo espontáneo — pujar cuando el cuerpo lo pide, en la dirección correcta — es más efectivo y menos traumático que el pujo dirigido (el clásico “una, dos, tres… aguanta”). Muchos hospitales han adoptado protocolos de expulsivo espontáneo precisamente por ello.
Conocer la diferencia antes del parto ayuda a no entrar en pánico cuando no llegan indicaciones claras.
Preparación psicoemocional
El miedo al dolor tensa el suelo pélvico. La tensión dificulta la dilatación. La dilatación lenta prolonga el parto. La lógica es circular y se llama “síndrome de miedo-tensión-dolor” (descrito por Dick-Read). Trabajar el miedo antes del parto es tan útil como preparar el periné.
En mi consulta, la preparación al parto siempre incluye trabajo físico y trabajo mental. No separados, sino juntos. El parto es una experiencia del cuerpo entero, y el suelo pélvico funciona mejor cuando la mujer se siente segura y preparada.